¿Qué es la salud integrativa?
Un enfoque holístico para el bienestar

¿Te imaginas ir al médico por un dolor de rodilla y que, además de la revisión física, te pregunte cómo te sientes o cómo son tus relaciones sociales y afectivas en este momento de tu vida? Y que, al salir de la consulta, tengas una visión más amplia de lo que te sucede, además de haber aprendido ciertas herramientas y claves para regenerar tu estado de salud? Esto es lo que propone la salud integrativa: un enfoque que considera que cualquier síntoma o malestar está relacionado con factores no solo biológicos, sino también psicológicos, sociales, espirituales e incluso culturales. No se trata solo de eliminar síntomas, sino de entender el contexto amplio en el que estos se manifiestan y acompañar a la persona en su camino de recuperación de la salud.

La propuesta es volver a una visión unitaria de las múltiples dimensiones que conforman el ser humano, entendiendo las relaciones entre cuerpo, mente, familia, sociedad, entorno natural y también la interconexión de uno mismo con todos estos niveles. De poco sirve un cuerpo sano si la mente está inquieta o si la persona se siente desconectada de sí misma o de su entorno. Se atiende el síntoma o la enfermedad no como meros problemas a resolver, sino como evidencias de crisis vitales que forman parte de toda experiencia humana. Estas crisis son atendidas profesionalmente y se enfocan como alertas personales de un desequilibrio manifiesto que nos abre las puertas al autoconocimiento y al aumento de la conciencia y madurez personales. Acompañar los procesos de malestar implica ayudar a la persona a extraer el conocimiento necesario de cada experiencia, sin intentar “anestesiar” las crisis sino aceptándolas para que, a partir de ellas, se pueda trabajar en la recuperación del equilibrio que genera salud. En este sentido, este enfoque requiere también un proceso de adquisición y/o transferencia de conocimientos que oriente a la persona en la comprensión de qué es un “estado pleno” de Salud, cuáles son los procesos que la merman y que, a su vez, marcan la ruta inversa para recuperarla.

La proposta és retornar a una visió unitària de les múltiples dimensions que conformen l’ésser humà, entenent les relacions entre cos, ment, família, societat, entorn natural i també la interconnexió d’un/a mateix/a amb tots aquests nivells. De poc serveix un cos sà si la ment està inquieta o si la persona se sent desconnectada de sí mateixa o del seu entorn. S’atén el símptoma o la malaltia no com a mers problemes a resoldre, sinó com a evidències de crisis vitals que formen part de tota experiència humana. Aquestes crisis són ateses professionalment, i s’enfoquen com a alertes personals d’un desequilibri manifest que ens obre les portes a l’autoconeixement i l’augment de la consciència i maduresa personals. Acompanyar els processos de malestar implica ajudar la persona a extreure el coneixement necessari de cada experiència, sense intentar «anestesiar» les crisis sinó acceptant-les per tal que, a partir d’elles, es pugui treballar en la recuperació de l’equilibri que genera salut. En aquest sentit, aquest enfoc requereix també un procés d’adquisició i/o transferència de coneixements que orienti la persona en la comprensió de què és un “estat plè” de Salut, quins son els processos que la mermen i que alhora marquen la ruta inversa per recuperar-la.

Implícitamente, esto redefine la relación entre el paciente y el profesional médico, dotando a la relación terapéutica de un gran valor en sí misma: las personas pueden expresar sus dolencias y sentirse escuchadas de manera empática, al mismo tiempo que asumen un rol activo en el mantenimiento de su salud, trabajando en las múltiples dimensiones mencionadas para ir generando un bienestar sostenido en el tiempo.

Este enfoque integrativo a menudo queda fuera de los modelos convencionales de salud, que se centran en un enfoque más biomédico, pero son evidentes los efectos positivos de la complementariedad entre ambos modelos, tanto en el ámbito de la Prevención en Salud como en el tratamiento.

Salud Mental Integrativa

Si nos centramos concretamente en la Salud Mental Integrativa, existen múltiples enfoques que complementan la atención hegemónica y que han demostrado su eficacia mediante estudios científicos y una dilatada práctica clínica. En Retorna trabajamos desde abordajes psico-corporales que consideran el cuerpo como una puerta de entrada al mundo interno de la persona, potenciando el acceso y descubrimiento de las propias realidades psicológicas, emocionales y espirituales de cada uno.
Algunos ejemplos de estos abordajes incluyen el desbloqueo de corazas corporales, que pueden haberse fijado desde la infancia y que obstaculizan el desarrollo emocional en la edad adulta. Trabajar estas corazas permite mejorar la asertividad, la capacidad de expresar emociones y de establecer relaciones saludables. Otro enfoque es el seguimiento de la sintomatología corporal a través de la propiocepción, que ayuda a reconstruir memorias inconscientes que pueden estar en el origen de un trauma o de una enfermedad. Además, el trabajo de movimiento y desbloqueo por segmentos corporales es útil para reducir la fatiga y la sensación de agotamiento que a menudo acompañan los malestares psicoemocionales, proporcionando una mayor disponibilidad energética para afrontar los conflictos internos. Finalmente, el uso de ejercicios de respiración, movimiento y tacto facilita la apertura hacia estados de mayor calma y relajación, en un proceso de aprendizaje vivencial de autorregulación y mantenimiento del equilibrio sostenido en el tiempo.

Con el apoyo del Ajuntament de Barcelona

Con el apoyo del Departamento de Igualdad y Feminismos

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